Inviernos de Otoño.

Hay días que ni sí, ni no. Todas las veces que crees que has superado algo acaban volviendo con más fuerza para hacerte ver que estabas equivocada. Y estás hueca. El eco del silencio es lo único que ocupa un espacio dentro de ti. Y ni siquiera eso. Pierdes todo sin jugarte nada. Caes en seco sin haberte levantado. Sonríes sin cambiar la mirada. Crees sin confiar. Sólo soy yo. Simple, sin objetivos, sin metas, sin nada que tener, con ojos vacíos, manos temblorosas y mente ausente.

Respiraciones acompasadas mientras la lluvia en el exterior distorsiona la realidad. Somos diferentes 'yo' que se oponen unos a otros y luchan por tu control. Antes los suspiros traían consigo miles de recuerdos, matices del pasado que han quedado sepultados por la melodía de una vieja guitarra en una habitación a oscuras. Necesitamos el tacto de un corazón solitario y frágil que recorra cada milímetro de nuestra piel acabando con el incontrolable temblor. Hundidos entre sábanas e historias. Perdidos entre pliegues de hojas garabateadas, anhelando el frío para conseguir calor; buscando la soledad para encontrar compañía; sintiendo el dolor para hallar un remedio; llorando a escondidas para poder sonreír abiertamente; preguntándonos quiénes somos para responder con un nombre. Vamos y venimos más veces de las que se pueden contar. Sufrimos los segundos de un daño irreversible que nos consume y apaga cada vez más. Inviernos de otoño que aspiran a ser el verano que busca la primavera. Aquí o allí. Yo. Y nada más. 





4 comentarios:

Utopía dijo...

Las últimas frases son muy buenas!! Pero ese sentimiento de vacío es horrible... siempre hay que tener una meta, un sueño, un proyecto... algo por lo que levantarnos cada mañana y mirar al mundo con brillo en nuestros ojos :)
Un abrazo y pásate cuando quieras :3

Maite dijo...

Buenísimo. Buenísima entrada, cómo echaba de menos leerte. Que no se pierda la preciosa costumbre de dejar plasmados escalofríos de sensaciones en blogger. Yo estoy también de vuelta. Espero leerte mucho.

Noa dijo...

Supongo que eso te anima, ya sabes, que eres tú y nada más.

Madame Garburn dijo...

Mi pequeña gran escritora. Tú sí que podrías escribir un buen libro, y no esos tuiteros que se llaman a sí mismos poetas.
Haces de la soledad, la fragilidad y la tristeza algo precioso.
Me encantas, Marta.